Definición

Una de las trece Características principales de la Esencia. Compromiso de cuidar y elevar la propia energía y la de quienes nos rodean, todo el tiempo, sin condición alguna.

Concepto

El amor puede parecer algo simple, pero en realidad es bastante complicado. En el nivel de la Esencia el Amor es Absoluto; no hay polaridad de amor positivo y negativo como sucede dentro de la Creación. Las trece Características de la Esencia conforman en conjunto a la Esencia.  Todo es una Energía y la Esencia se expresa a través de esas trece Características, de la misma manera en que lo hace la luz blanca al pasar por un prisma: se desdobla y muestra toda la gama de colores que la integran. Todo está formado de Amor, por el Amor mismo, que es el Creador de todo, manifestando cuanto existe a partir de Sí Mismo.

Amor Absoluto

La Esencia como Amor, es Amor Absoluto. El Amor se ama a Sí Mismo y ama a todo de manera absoluta, es decir, sin reservas, sin evaluación alguna de bueno<>malo, correcto<>erróneo, debe ser<>no debe ser, más que<>menos que. El Amor ama a cada expresión de Sí Mismo en la Creación, de manera absoluta, todo el tiempo, sin excepción alguna. No hay nada que no sea Amor y nada existe que el Amor no ame de forma absoluta, con la misma intensidad en que se ama a Sí Mismo, porque eso es precisamente lo que está haciendo: amándose a Sí Mismo en todas sus formas y expresiones posibles, en la experiencia de Sus infinitas posibilidades de ser y existir, incluyendo lo que denominamos maldad.

En la Esencialidad, nuestro objetivo es regresar a la Esencia, volver al Amor. Para volver a vivir tu Esencia, debes volver a ser Amor Absoluto.

En la Esencialidad trabajamos en nosotros mismos para eliminar el amor negativo y desarrollar las características del amor positivo y, eventualmente, del Amor Absoluto. Este camino de retorno a la Esencia a través del Amor incluye trascender la polaridad del bien y el mal y la generación de resistencia, viviendo primero en transparencia aceptando todo tal como es; y evolucionar a partir de ahí a la percepción y apreciación de la Perfección y Belleza de todo tal como es. La Perfección y la Belleza son otras dos de las trece Características de la Esencia. El Amor es también Alegría, Paz y Luz. De hecho, expresar cualquiera de las trece Características de la Esencia te llevará de nuevo a la expresión de todas ellas; el Amor es simplemente la Característica más fácil de percibir y, por tanto, de trabajar al inicio del camino en la Esencialidad y en la dirección del “Enlightenment”.

De Sí Mismo, el Amor crea el Cosmos, la Creación, y todo cuanto existe. La polaridad es una creación importante que genera una gran variedad de experiencia mediante la creación de un espectro de posibilidades entre los dos polos. Uno de estos espectros es amor positivo<>amor negativo. El polo opuesto al Amor (a la energía positiva y a la creación), es la energía negativa que destruye deliberadamente al gozo: es a lo que llamamos maldad.

La maldad

La maldad es una creación necesaria y maravillosa. Como en todas las polaridades, uno de los polos no puede ser conocido, experimentado y apreciado sin el otro. En el caso de la maldad, esto se puede expresar de la siguiente manera: “Sin la Oscuridad, la Luz es imposible”.

El Amor no solo crea la maldad, sino que también le encanta. El Amor entiende por qué debe existir la maldad, comprendiendo que sirve a un gran propósito dentro de la Creación. El Amor insiste en que la maldad exista, la energiza, la aprecia y la disfruta sin límites; experimenta la Belleza y Perfección de la misma, y la celebra; no solo la ama sino que lo hace de manera Absoluta.

Las cosas se complican aún más—o se ponen más ​​interesantes, dependiendo de tu punto de vista. Tú eres Esencia; eres Eso, eres todo lo que la Esencia Es. Eres el Uno y solo existe el Uno. Esto significa que también eres la maldad, todo lo que ella es.

Quien avanza en la Esencialidad finalmente experimenta todo esto por sí mismo—no hay “Enlightenment ni regreso a la Esencia, sin ello. No puedes volver a ser Amor sin amar todo lo que existe como el Amor lo ama—incluyendo a la maldad, que es simplemente otra manifestación del Amor. No puedes volver a ser Amor hasta que puedas ver al Amor a través de la ilusión de la maldad. Verás que el Amor es el Creador de la maldad. Solo puedes hacer esto amando verdaderamente a la maldad. Solo puedes verdaderamente amar a la maldad siendo eso, experimentando la maldad, aceptándola, apreciándola y, finalmente, amándola como lo hace el Amor.

Como seres espirituales, es nuestra negación a amar la maldad lo que nos mantiene en samsara, en la reclusión que implica el nivel humano dentro de la existencia, un nivel muy cercano al inferior. Hasta que te confrontes contigo mismo asumiendo la maldad y amándola tal y como lo hace el Amor, continuarás siendo un ser espiritual atrapado en esta realidad, volviendo una y otra vez, de encarnación en encarnación. Hay una Creación total infinita allá fuera, con innumerables dimensiones y densidades de energía para jugar, todas ellas más maravillosas y disfrutables que nuestro universo físico. Las dimensiones superiores consideran a los reinos físicos como algo opaco, aburrido y poco interesante.

Ahora bien, la cuestión del crecimiento espiritual y del “Enlightenment” es comprender el Amor, el amor positivo y el negativo, de manera que puedas desarrollar en ti mismo el positivo y eliminar el negativo. En esta búsqueda, el Amor es tanto el destino como el camino, el fin y  los medios. Los conceptos más relevantes que necesitas comprender son los siguientes:

El Amor es Alegría

El amor es Alegría; amor y alegría son dos de las trece Características de la Esencia. El Amor-Alegría es  felicidad, la única verdadera felicidad que existe. La felicidad consiste simplemente en eliminar el amor negativo que has acumulado y practicar el amor positivo para aumentar tu capacidad de amar. En un momento determinado de esta práctica, trasciendes estar principalmente en experiencia negativa y comienzas a estar primordialmente en experiencia positiva, y esto se va incrementando hasta que tu ser se abre finalmente a su estado natural de Amor-Alegría Esencial, entusiasmo y pasión. Te sientes feliz todo el tiempo sin razón externa alguna. Éste es el estado natural del ser, que se ha perdido en la encarnación humana.

Transparencia

Toda energía negativa es amor negativo. La transparencia es la ausencia de amor negativo. Es la ausencia de invalidaciones, no debe ser, opinión de malo y de toda resistencia a la Realidad de Lo Que Es Como Es. Siendo el fin del amor negativo, es también el comienzo del amor positivo.

Existen dos aspectos en la transparencia. La primera consiste en la ausencia de emisión de energía negativa hacia otros y hacia el universo. Si eres transparente, es porque interiormente estás limpio de energía negativa y no tienes energía negativa que pueda emitirse. El otro aspecto de la transparencia es que eres capaz de recibir las energías de los demás, especialmente su energía negativa, sin resistencia alguna, sin generar obstáculos en el flujo de esa energía. Jesucristo fue muy transparente durante su vida, especialmente durante su pasión y crucifixión. No solo permitió que sucediera todo eso, sino que no mostró resentimiento alguno, y mucho menos odio. Podemos comparar esto con la transparencia de una persona ordinaria, que se enfurece ante la más mínima provocación o sin provocación de por medio.

Regresando al amor como transparencia

La comprensión de la Paradoja de la Perfección en la Imperfección es una gran ayuda para el desarrollo de la transparencia. Lo que el Uno quiere es explorar, expresar y experimentarse a Sí Mismo en todas sus infinitas posibilidades y variedades de manifestación. Cada expresión de esta variedad infinita es siempre una expresión única y perfecta, siendo lo que es en cada momento. Por otro lado, cada expresión está cambiando continuamente a nuevas e igualmente perfectas expresiones del Uno.

Amor positivo

El amor positivo se refiere a todas las formas de energía positiva que resultan agradables o que aumentan el bienestar y el crecimiento del ser amado. Tu ser está formado de amor, y como un espíritu eres una esfera de amor. Entre más amor positivo das, más amor tienes, y más amor eres. Dando energía positiva a los demás haces crecer a tu ser e incrementas el resplandor de tu luz; un gran ejemplo de esto es el servicio desinteresado no remunerado. Por el contrario, dando energía negativa, amor negativo, a los demás, manchas, resquebrajas y debilitas la esfera de amor-luz que eres. Damos energía negativa a los demás porque la estamos generando e irradiando. Esto significa que estamos acumulando permanentemente energías negativas en nuestro ser. Ejemplos de esto incluyen las cargas ocasionadas por los incidentes traumáticos y por todos los recuerdos dolorosos. Tenemos que limpiarlos de nuestro ser mediante la liberación de la energía negativa. Posteriormente debemos reponer la energía, el amor, a quienes hemos lastimado o dañado, con el fin de restaurar o reparar, dicha pérdida de amor en nuestro ser.

En cuanto a ti mismo, el amor es una experiencia, un sentimiento. Tus emociones son una forma de amor, un espectro polar de amor negativo-a-positivo que va desde el odio más profundo a los sentimientos humanos más elevados de amor, pasión y alegría. En la secuencia causal, tu experiencia del amor corresponde a la gama de emociones, a tu SENTIR.

En relación a los demás, el amor no consiste en cómo te sientes en relación a ellos, sino en cómo los tratas, si tus acciones, pensamientos y omisiones están aumentando o bajando su energía. En la secuencia causal, tu amor por los demás es la energía positiva o negativa de tus pensamientos y acciones (PENSAR y HACER). Existen alrededor de cincuenta formas de amor negativo.

Véase: Amor Polar.

Autoamor

El autoamor consiste en conocerte a ti mismo, en aceptarte como eres, ser transparente contigo mismo, apreciarte como eres; y luego, generar amor por ti mismo, ver la Perfección de como eres, agradeciendo y celebrando lo que eres. El logro de este estado requiere la liberación de las creencias negativas y de la energía negativa acumulada en torno a ti mismo desde la primera infancia. Solo puedes amar a los demás en la medida en que te ames a ti mismo; no puedes dar lo que no tienes. A medida que crezcas en espiritualidad y en amor y que llegues a entender que eres el Amor y el Uno; despertarán y crecerán en ti el deseo y el compromiso de servir al Amor. Debes empezar por amarte y cuidarte a ti mismo para poder servir al Amor (en los otros). También debes avanzar hacia la excelencia y la impecabilidad de manera que seas un ser de calidad, un instrumento de calidad para servir mejor al Amor. La Paradoja de la Perfección y el Excélsior es una gran ayuda para el autoamor. Eres perfecto tal como eres, de manera que puedes tratar con aceptación y transparencia a todos tus defectos, al tiempo que te comprometes a mejorar tendiendo hacia nuevas formas de Perfección.

Amor a los demás

El amor a los demás comienza con la transparencia y procede luego al compromiso de dar e incrementar las energías en torno a uno. Una de las maneras en que cultivamos las energías que nos rodean es a través del servicio no remunerado. Para amar debes ser poderoso. Para ser poderoso debes estar en causa. Para estar en causa debes estar en responsabilidad. La negación de responsabilidad mata al amor. El concepto de responsabilidad en la Esencialidad es enorme y profundo, más allá de los alcances de esta disertación. Basta decir que el nivel de responsabilidad del ser humano corriente es mínimo en comparación con el nivel de responsabilidad del Uno (total, ya que es el Creador), y es el nivel de responsabilidad que debes desarrollar para el “Enlightenment”.

El amor es lo que haces y das a los demás sin recibir algo a cambio. Recibir algo a cambio es una transacción comercial, de negocios o de un trabajo remunerado. Amas simple y llanamente por el placer de hacer crecer el amor-alegría que eres, que está dentro de ti. Amas por el amor de amar. Amas porque entiendes que el amor es la única felicidad que existe. Amas porque comprendes que todo es Uno, y que cuando estás amando a los demás, realmente te estás sirviendo a ti mismo. Sirves a los demás porque eso hace crecer tu amor, y por lo tanto tu bienestar. Amar y crecer espiritualmente son una y la misma cosa. Un ser en desarrollo ama más. Y un ser que ama más se desarrolla más.

El verdadero amor siempre se basa en la intención de proporcionar el mayor bien al mayor número de seres a largo plazo; no en el interés de uno mismo en el corto o en el mediano plazo.

Tenemos que equilibrar el amor por nosotros mismos con el amor por los demás. El exceso de amor por uno mismo e insuficiente por los demás crea el amor negativo del egoísmo. El egoísmo consiste en anteponer el propio interés al mayor bien e intereses del mayor número. El egoísmo puede proporcionar la satisfacción fugaz de conseguir lo que uno desea en un momento dado, pero nos acaba separando finalmente del Uno, del Amor, y por lo tanto de la felicidad.

Por otra parte, una persona puede perder su propio sentido de identidad tratando de complacer a todo mundo, tratando de ser aceptada y amada. Otra debilidad es la de necesitar o solicitar que los demás nos quieran en lugar de concentrarnos en ser nosotros mismos y amar a los demás, sin tener que preocuparnos de si nos quieren o no. Si realmente estamos amando, la mayoría de ellos acabarán por amarnos de forma natural. Los que se odian también odian a quienes los rodean, sin importar cuán amorosas sean las personas que los rodean. Observa que Jesucristo no fue querido por todos.

Yin y Yang

Para comprender el amor es preciso comprender también las energías femenina y masculina. Ambas son aspectos del amor, polos dentro del amor. Las energías femeninas tienden a ser receptivas, abiertas, a sentir y recibir, a ser servidas. Las energías  Yin disfrutan el momento y no se preocupan por el futuro.

Las energías Yang giran en torno a la causa, el poder, pensar y planificar para el futuro, organizar, crear y servir. Yang hace feliz a Yin lo que hace feliz a Yang, algo que habrás experimentado si alguna vez has estado enamorado. Tu objetivo como un ser encaminado hacia el “Enlightenment” es el desarrollo de ambos aspectos, Yin y Yang, dentro de ti en la medida de lo posible. Nota que si bien la energía Yin tiende a ser expresada más por las mujeres y la energía Yang por los varones, estas energías son espirituales y nada tienen que ver con el sexo ni con los roles de género.

Libertad

El amor es libertad. El verdadero amor da al otro la libertad de ser y de hacer lo que quiera. El pseudo amor intenta controlar a la otra persona. El pseudo amor tiene programas y exigencias sobre cómo debe ser o comportarse la otra persona. El pseudo amor intenta lograr la felicidad controlando la situación externa de las otras personas. El verdadero amor es feliz porque ama; su amor y felicidad son internos y no dependen de cómo se comportan las otras personas.

Algunas ecuaciones Esenciales  en torno a esto son:

  • La humildad es sabiduría y amor, por lo tanto poder y creación.
  • Lo opuesto a la humildad es el ego negativo, que genera ilusiones y, finalmente, destrucción.
  • Tanto el amor como el poder sin sabiduría conducen al fracaso y la destrucción.
  • La transparencia es amor; el amor es felicidad, la única felicidad que existe.
  • La transparencia es el principio de toda felicidad.
  • La libertad es amor; el amor es libertad.
  • La responsabilidad es poder; el poder es libertad; la libertad es amor; el amor es felicidad.

Las cuatro prácticas básicas de la Esencialidad son: humildad, responsabilidad y amor con dos variantes:  transparencia y servicio. La transparencia se logra a través de la liberación del amor negativo, del control de la mente y del compromiso a la aceptación de la Realidad de Lo Que Es Como Es.

Las características del amor positivo incluyen: causa, humildad, respeto, transparencia; dar, servir, apoyar, construir y mejorar. El amor es humilde, responsable, transparente, paciente, armonioso, comprensivo, caritativo, amable, atento, protector, persistente, confiable, libre, completo e impecable.

Amor en las relaciones

Antes de que una persona entre en una relación con otra, tiene que entender lo que es y lo que no es el amor. Si una persona no entiende el amor y la energía, con el tiempo la relación generará demasiada energía negativa tratando de ser agradable. Esto lo evidencia la elevada tasa de divorcios y de relaciones fallidas. Este conocimiento necesario comienza con la comprensión de la responsabilidad por experiencia (empezando por las emociones) y la responsabilidad por la calidad de la relación. Por ejemplo, si piensas que es tarea de la otra persona hacerte feliz, o incluso que la otra persona debe hacerte feliz, vas a fracasar en tus relaciones.

Si realmente eres amor en una relación vas a experimentar libertad, paz, armonía, la sensación de estar completo y de no necesitar nada del ser amado, y naturalmente vas a querer atender y apoyar a la otra persona en su desarrollo espiritual. Si no estás realmente amando en una relación, experimentarás celos, ira, frustración, duda, ansiedad y miedo. Vas a tratar de decirle a la otra persona lo que debe hacer, a la vez que resistes que la otra persona trate de decirte a ti qué hacer. Su relación va a tener abundantes discusiones y conflictos.

Crianza de los hijos

Se dice sobre la crianza de los niños que “los tontos corren en donde los ángeles temen pisar”. Criar bien a los  hijos, con sabiduría y amor, es mucho más difícil de manejar que una relación de pareja. En las relaciones de pareja, cada individuo es un adulto, con cierto grado de poder, por lo que puede defenderse o dejar la relación. Los niños son impotentes. Físicamente son pequeños y no pueden valerse por sí mismos; mentalmente son inmaduros y crédulos. Dependen de sus padres para sobrevivir, no pueden defenderse ni dejar la relación. Los padres tienen todo el poder y es muy fácil hacer mal uso del mismo para controlar a los niños con amor negativo (manipulación, amenazas, castigos) y con la imposición y dominación cuando son jóvenes y relativamente impotentes. Solo cuando los niños llegan a la pubertad y comienzan a pensar, decidir y actuar por sí mismos, empiezan a rebelarse contra sus padres; los padres cosechan el amor negativo que sembraron durante años, cuando los niños eran pequeños. Por otra parte, la mayoría de los padres se encuentran en una zona ciega al tratar de dominar con amor negativo a sus hijos y viven en la alucinación de que están criando bien a sus hijos. Incluso cuando los hijos se rebelan, eventualmente salen de casa y viven haciendo caso omiso de ellos, los padres siguen sin tener idea, negando responsabilidad y culpando a sus hijos por ser una mala semilla.

Amor negativo

Como dijimos, existen alrededor de cincuenta formas de amor negativo, de pseudo amor o pretendido amor, por lo que es un tema que amerita su propio artículo.

Véase: Amor Polar.

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