La Identidad Fatal es producto de la determinación  del ser “Yo no soy el Creador de mi experiencia”. Es parte de la plataforma que niega la aceptación del poder. Incluye identidades como “No soy causa”. “No soy creador” y “No tengo poder”.

Una persona crea esta identidad porque ve su vida—identidades negativas, emociones negativas, relaciones conflictivas, fracasos, dolor y sufrimiento—y las etiqueta como malas. Si fuera el creador de todo ese fracaso y cosas malas en su vida, entonces él sería un fracaso y malo. Las personas tratan de escapar de esas identidades de Anti-Esencia negando responsabilidad por sus creaciones y experiencia, y asignando la causa a agentes externos. Esto, por supuesto, crea una víctima.

Una de las consecuencias de la Identidad Fatal es el Paradigma Fatal. El Paradigma Fatal es el PENSAR = creencia de “Dado que ‘no soy el Creador’ de lo que experimento, entonces otra persona o los eventos externos, deben serlo” (los agentes externos de Causa). Esto refuerza a la víctima: “Ellos me están haciendo cosas malas, me están hiriendo: yo soy su víctima”.

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