Puesto que todo es Uno, lo que haces a otra persona o al universo, lo haces al Uno. Por lo tanto, te lo haces a Ti Mismo. Si bajas la energía a otra “parte” de ti, la estás bajando a Ti Mismo.

En este mundo, hay dos caminos de acceso a cosas como el poder y la riqueza. El primero es a través del egoísmo, sirviendo a tu identidad humana sin considerar el impacto que tus acciones pueden tener en otros. En este camino haces cualquier cosa con tal de aumentar tu energía, incluyendo daño y no-integridad. Este camino puede lograr lo que pretendes en el mundo humano, pero el precio a pagar es la pérdida de tu Unidad-Amor, y por tanto de tu felicidad. ¿De qué te sirve ganar todo en el mundo, si eres infeliz? Este camino te mantiene en la ilusión de separación y retrasa tu regreso a Esencia.

El segundo camino es el del Amor, dando energía positiva a otros a través de tus acciones; sirviendo de esa manera al Uno. Es también el camino de los Principios Universales: de la Integridad, la Honestidad, la Honradez.

Aunque desde la perspectiva de una sola vida humana no pueda verse, la existencia es circular a la larga: Lo que causas es lo que experimentarás, y siempre lo estás causando a Ti Mismo.