Es simple: Nuestra espiritualidad es nuestra experiencia y expresión del Espíritu. Para entender la espiritualidad hay que entender primero lo que es Espíritu.

Espíritu es la invisible e inmaterial Fuerza de la Vida que es a la vez el Creador y la Esencia de todo lo creado, de todo lo que existe. Todo lo que existe es Un Gran Ser Espiritual que se manifiesta a Sí Mismo como la Creación, que expresa a Sí Mismo como todo lo que existe. Por lo tanto Ella se conoce a Sí Misma y se explora a Sí Misma en todas sus infinitas posibilidades de Ser.

Al igual que todo objeto y toda persona, tú provienes del Espíritu. Tú eres una “partícula” de un Único Gran Espíritu; tú eres Espíritu individualizado. Tú eres una entidad de la Fuerza de la Vida, un espíritu operando en un cuerpo humano en el planeta Tierra. Tú-el-espíritu estás actualmente dormido en el sueño de que eres solo un ser humano. Has perdido el contacto con el Gran Espíritu de donde vienes. Has perdido el contacto con tu propia naturaleza espiritual. El propósito de la Esencialidad es volver a conectarte con tu Origen y Esencia.

A lo largo de la historia, personas, llamados místicos, han trascendido la ilusión de ser solo un ser humano y han recuperado la percepción y la comunicación con el Único Gran Espíritu que somos todos. Ellos han informado de su Naturaleza Divina; podemos resumir sus reportes con 13 palabras que representan las 13 Características de Espíritu, de Dios.

Las Características del Espíritu y, por tanto, de la espiritualidad son: Uno-Todo en la Unidad, Infinidad, Luz, Magnificencia, Conciencia, Sabiduría, Voluntad-Poder, Perfección, Belleza, Amor, Verdad, Paz y Alegría. Éstas producen características secundarias tales como responsabilidad, integridad, intuición, creatividad, poder creador, abundancia, gratitud, confianza y confiabilidad en el universo, desapego, libertad, paciencia y fluir con la vida, serenidad, humildad, compasión, transparencia, sencillez, servicio y armonía.

Ahora que entendemos Espíritu, podemos definir la espiritualidad. Tu espiritualidad es tu experiencia y expresión del Espíritu, de Sus Características. Tu espiritualidad es cuánto vives las Características del Espíritu. Tu vivencia de las Características incluye el grado en que las sientes (lo cual es la única felicidad que existe) y la cantidad de ellas que expresas en tu trato con los demás y con la naturaleza.

La espiritualidad no tiene nada que ver con estudios o conocimientos, o doctrinas o dogmas, o creencias o fe (ciega o de otro tipo). La espiritualidad no tiene nada que ver con cuánto se va a la iglesia; no se trata de ceremonias, ritos o rituales. No se trata de libros sagrados, oraciones, canciones o salmos. La espiritualidad es tu experiencia y tu comportamiento. Solo a través de tu experiencia personal puedes saber Quién Es Dios, Quién Eres Tú, y Quiénes Son Los Demás. Solo cuando tratas a los demás con espiritualidad, con amor, integridad, aceptación, transparencia, compasión y paciencia, estás actuando de acuerdo con la naturaleza del Espíritu; estás siendo espiritual.

Nuestra espiritualidad es como vivimos día a día; la cantidad de Espíritu que sentimos cada día, y la cantidad de Espíritu que expresamos en nuestras acciones. Nuestra espiritualidad es la cantidad y la forma de las Características del Espíritu que hemos inculcado en nuestro ser; lo mucho que las demostramos en cada momento. En esto, tenemos las enseñanzas y el ejemplo de todos los grandes maestros como Jesucristo y Buda Gautama.

Algunas de las características son experiencias internas, cómo nos sentimos; pero todas ellas se ven reflejadas externamente en nuestro comportamiento y así indirectamente son perceptibles a otros. Las cualidades observables de la espiritualidad incluyen:

  • Responsabilidad
  • Transparencia (ausencia de energía negativa, no importa lo que pase)
  • Aceptación de las diferencias, reconociendo que todos somos formas del Único Espíritu
  • Humildad (libre de cualquier ilusión que somos más o mejor que otros)
  • Centralidad, presencia y vivir en el momento presente
  • Integridad y honestidad, respetar nuestra palabra y honrar nuestros compromisos
  • Vivir en las emociones positivas de la paz y la serenidad, la felicidad y la alegría
  • El desapego de las cosas materiales, sin necesidad de acumular y acaparar
  • Simplicidad y vida sencilla
  • Compasión y bondad
  • Armonía y cooperación con los demás
  • Servicio y asistencia a los demás; esto es una parte importante del amor
  • Generosidad

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Este artículo es un extracto del libro: Esencialidad 101

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