Este mes se celebra una maravillosa tradición llamada: el Día de los Muertos. Es una festividad que se celebra en México y en países de América Central, así como en muchas comunidades de los Estados Unidos, donde existe una gran población mexicana y centroamericana. Los orígenes de la celebración del Día de Muertos en México son anteriores a la llegada de los españoles. Hay registro de celebraciones en las etnias mexica, maya, purépecha y totonaca. Los rituales que celebran la vida de los ancestros se realizan en estas civilizaciones desde la época precolombina. Entre los pueblos prehispánicos era común la práctica de conservar los cráneos como trofeos y mostrarlos durante los rituales que simbolizaban la muerte y el renacimiento. Y lleva un gran significado de recordar y celebrar a las personas que ya no están con nosotros.

El paso de la vida a la muerte es un momento emblemático que ha causado admiración, temor e incertidumbre al ser humano en todas las culturas a través de la historia. Por muchos años, se han generado creencias en torno a la muerte que han llevado a desarrollar toda una serie de ritos y tradiciones ya sea para venerarla, honrarla, espantarla e incluso para burlarse de ella.

Por ejemplo, aunque en culturas del oeste el color negro es el color de la muerte y el pesar, aunque ese no es siempre el caso en otras culturas ya que también el color blanco, gris, verde, amarillo, y morado marcan el fin de la vida.

Más interesante aún es el manejo emocional en relación a la muerte. En México por ejemplo, el fallecimiento de una persona amada es un evento trágico y muy doloroso. En USA, la muerte es vista más como un mal necesario, y se maneja con una actitud más fría y profesional. En la India se considera que este mundo está lleno de sufrimiento y el dolor, y cuando una persona muere se está yendo al paraíso, por lo tanto ¡es digno de celebrarse! En nueva Orleans, la muerte es muy triste y dolorosa durante todo el proceso de vela, pero una vez que el cuerpo ha sido enterrado, se vuelve una celebración de la vida de la persona fallecida.

Como puedes ver, el punto de vista difiere de acuerdo a la programación, la forma de ver la muerte: es ¿un evento negativo o positivo?

Espiritualmente hablando, la muerte es el máximo ejercicio para trabajar nuestro desapego. Es un evento que  nos recuerda lo corta y efímera que es la vida, y que nadie sabe con cuánto tiempo cuenta en esta tierra, por lo tanto es importante invertir ese tiempo de manera sabia. La muerte es el punto de despertar para muchos, de tomar consciencia, ya que, como dice el dicho “a veces no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes.”

Por lo tanto consideramos que es de suma importancia practicar el aquí y ahora, recordando que el pasado ya no está y el futuro no ha llegado. A veces nos perdemos de momento hermosos con la gente que amamos por estar perdidos en nuestros pensamientos, en el celular, o en otras cosas sin tanta importancia. También es importante practicar la gratitud por la gente en tu vida, por tu vida, por un día más, por todas las bendiciones que te rodean. Y por último, la práctica constante de limpiar los problemas y resentimientos con personas en tu vida, ya que a veces no sabes si vas a seguir viendo a esa persona por mucho años más o si es la última vez que la veas.

Tu felicidad depende en gran parte en vivir una vida así: en amor, gratitud, viviendo el momento presente, libre de emociones negativas, y con el corazón abierto para amar tu vida y la de la gente que te rodea.

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